Adopta un Naranjo

Historia

Adopta un Naranjo eHistorias la historia de las familias Orozco y Giménez, cuya trayectoria está ligada a Antas desde 1800.

Antas es un pueblo situado en Almería y según cuentan los ancianos del lugar, allí se asentó el campamento de los Reyes Católicos cuando se dirigían a la reconquista de Granada.

A pesar de la dura lucha que supone el agua para una provincia con un marcado carácter desértico como Almería, la zona se fue convirtiendo en un destacado centro de producción agrícola gracias al esfuerzo y tesón tanto de sus habitantes como de los miembros de estas dos familias, que entendieron desde el principio el importante papel que jugaría la agricultura en el desarrollo de la comarca.

Historia

La historia comienza con Don Ramón Orozco Gerez, un polifacético empresario y político con gran interés por la agricultura. Nacido en Vera (Almería), Don Ramón fue consciente del gran potencial de la provincia y contribuyó de forma notable a su modernización. Ramón Orozco, encabezó las iniciativas empresariales más ambiciosas de la Almería de aquel tiempo: la empresa para el desagüe de las minas de Sierra Almagrera, una fábrica siderúrgica de altos hornos en Garrucha y el proyecto de creación de una banco de emisión en Almería. A la pujanza minera le acompaña un importante desarrollo agrícola, siendo esta zona y la vecina Antas donde primero se introdujeron los cultivos de naranjos, especialmente en la zona del Real, como base de un importante comercio de exportación. Ramón Orozco tuvo también un lugar destacado en la política, ocupando los cargos de Senador y Diputado a Cortes.

Como era costumbre el patrimonio se fue dividiendo en las sucesivas herencias y matrimonios por lo que las fincas quedaron repartidas entre sus hijos.

Pía Isabel, su nietaHistoria favorita, se casó con Don Manuel Giménez destacado político y agricultor como mandaba la tradición familiar. Sus amplios conocimientos le llevaron a impulsar el cultivo de cítricos en detrimento de los parrales, muy dañados entonces por la filoxera una plaga de difícil tratamiento. En 1929, se celebró en Sevilla la Exposición Iberoamericana y las naranjas de sus fincas obtuvieron el premio “Grano de Oro a la mejor naranja”.

El matrimonio tuvo tres hijas que pronto quedarían huérfanas de madre. Isabel la más pequeña heredó las tierras que hoy forman parte de Adopta un Naranjo. Gracias a su iniciativa se incrementó el regadío en la zona, convirtiéndose en un pionera de la lucha por el agua. Isabel Giménez continuó con la tradición familiar de los cítricos, pero su curiosidad natural la llevó a interesarse por innumerables asuntos, ocupando entre otras cosas el cargo de Delegada de Arqueología para los pueblos de Antas y Vera. Desde este puesto impulsó varias excavaciones en Tabernas y Palomares. Isabel Giménez es todavía hoy una persona recordada y querida por los habitantes de la comarca.

El legado lo ha heredado su hija Carmen que ha tenido la complicada tarea de preservar patrimonio y tradición en una época muy difícil para la agricultura. Gracias a su gestión se han sustituido las plantaciones antiguas por otras nuevas y se ha invertido en nuevas tecnologías que mejoran la calidad de nuestras frutas.

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